sábado, 5 de noviembre de 2011

El Temor A...

Caminando por Parque Forestal esperaba por ti, hace años que no nos reencontrabamos, quizás nuestros fantasmas, odiosidades y rencores no lo permitían. Con el estómago algo apretado como si hubiese mil mariposas dentro. No sabía que decir, ni como reaccionar, un nudo en mi garganta me atoraba el paso de la saliva y por mi espalda recorría una especie de electricidad de arriba abajo.

Mirando con impaciencia el reloj se acercaba la hora, un cigarro tras otro, tocaba mi cuello buscando quizás relajarme, pues, de poco servía, no quería pensar en que las cosas no se podrían solucionar; ya que muchas veces por mi orgullo simplemente caminé solo mirando al frente, sin siquiera cuestionar si estaba en lo correcto o no.

Los minutos pasaban y en mi cabeza recordaba aquella tarde cuando te deje hablando sola, no estaba dispuesto a cometer 2 veces el mismo error de buscar, intoxicarse, sufrir y llorar por alguien que en ese minuto no apreciaba esfuerzo alguno. Aquella vez preferí callar, alejarme y guardar silencio, ya que simplemente puedo decir con alegría que he aprendido de mis propios errores.

Sentado en una banca, tirado hacía atrás, mientras veía como el humo del cigarro se desvanecía por la brisa, con los ojos a medio abrir y viendo como los destellos de luz se mezclaban con las hojas... deje por fin la ansiedad, decidí no mirar más el reloj y solo escuchar la música que por siempre llevo conmigo.

En esos instantes vi una sombra sobre mi y con su pelo largo rozo mi cara a propósito, sus ojos clavados en los mios adormilados, esbozó una sonrisa algo burlesca y solo dijo:"Hola... Estás muy diferente", solo atiné a despavilar, darme vuelta y regalar una sonrisa. Algo trabado el comienzo, traté de romper el hielo con un abrazo, la respuesta fue escasa y solo unas palmadas fueron suficientes para darme cuenta que aunque el tiempo pasó, hay cosas que se deben verbalizar para poder superar.

Le ofrecí ir a un café por Barrio Lastarría y solo asintió con su cabeza, tomó su pelo y lo ordeno por detrás de su oreja, tomó su bolso al hombro y me miró fijo, en ese momento mis nervios aceleraron mi corazón, solo atiné a prender otro cigarrillo y comentó: "Es difícil a veces", boté el humo y dije: "Es difícil decir adiós y después volver a decir hola". Ella puso sus manos atrás y murmuró: "Te extrañé mucho todo este tiempo"; Solo fui capaz de pronunciar bajo un suspiro: "Yo también".

Pasábamos por frente al Museo de Bellas Artes y vimos unos pendones que promocionaban una exposición, por lo cual me dijo: "Aún dibujas tan bonito como siempre", a lo que contesté: "Deje muchas cosas buenas de lado, tratando de recuperar tiempo perdido, trabajo todo el día, cabeza abajo, solo llego a comer lo que pillo por las noches y trato solo en focalizarme en mis objetivos, como siempre corriendo contra el tiempo"... Ella se detuvo y hubo un silencio que me fue eterno... su cabellera se desordenaba con el viento que a esa hora corría, la tarde se despedía y en ese instante dijo: "Que pena"... se acercó y tomó mi mano, la miró y subió la vista, sentí la presión de sus menudos dedos... A lo que preguntó: "¿Ricardo porqué volviste a contactarme después de tanto tiempo?"... Mi corazón se desbordaba, abrí mi boca y suspiré, me di el valor replicando: "Hace unos meses vengo pensando mucho en el daño que he causado, con culpabilidad o sin ella, era el momento de atar cabos sueltos, en quedarme en paz conmigo mismo; decidí no pelear más, es hora que las cosas se solucionen, para bien o para mal, pero, como fin último, poner un punto aparte".

"No sé que me pasa, sueños, deja vú, llámalo de la forma que quieras, pero, no deseo mala vibra con nadie, siento que el tiempo se dispara a un infinito y quiero estar tranquilo, solo eso". Una sonrisa profusa, con sus ojos vidriosos se abalanzó sobre mi, me tomó firme por mi cintura y dijo: "Pensé que no te sanarías, creí que tus miedos eran muchos más grandes que tú, ese día que me mandaste a la cresta te odié, con todo lo que tuve, te vi caminando rápido para perderte entre la gente, estabas pálido y no entrarías en razón, lo sé... Te conozco, se lo duro que aparentemente eres, pero, por dentro eres una persona increíblemente tierna" a lo que respondí: "Si fuese increíble ese día no debería haber reaccionado como lo hice y perdoname por favor, no fue mi intención dañarte, aunque lo que más hice fue eso"... Solo cerró la frase repitiendo... "Tonto".

Luego de eso tomó mi brazo, me contó que está con pareja, tienen intención de proyectarse, a lo que la felicité, cuando eso sucedió, tomó con más fuerzas mi brazo y comento: "Se que estás aún soltero, no me preguntes como lo sé, pero, solo lo sé" y reía. Yo solo atiné a decir: "Siempre, ya perdí las esperanzas de tener algo", "el miedo siempre hace de las suyas, pone en mi frases justificandome, buscando excusas para salir corriendo" y en un tono de mofa replica: "Es que quien me va querer, quien va querer a un weón cagao del corazón, si soy tan feo y pesado", a lo que adosa "Viste que eres tonto", "Ricardo mírate, me sorprendiste, estás diferente, tu pelo, tu aspecto, tu panza ya no está", "Estás lindo weón tonto"... "Dudo mucho que dures soltero si sigues así"... "Si en un momento me fijé en ti no es por casualidad"... "Otra cosa es que lo nuestro simplemente no funcionó, pero, me sirvió mucho, si no jamás hubiese venido a hablar contigo como viejos amigos"...

"Deja el temor, dejate querer, ahora que me desbloqueaste del "Face" hay unas niñas que de lejos se les nota que te quieren más que amigo, no seas ridículo... El temor a volver a intentarlo déjalo, olvida lo magro que pudo ser"... Pues, caminando a paso tortuga hacía el café se nos despidió la tarde, al final, tanta fue la demora que la invité a comer tortillas españolas, hablamos hasta tarde, la dejé en el taxi, prometimos hablar como antes, ser amigos como siempre, a decirnos las cosas como las primeras veces... Los años nos cambiaron, más sentimentales quizás, más maduros, con muchas cosas que desarrollar, con riesgos que tomar.

Quiero dejar el temor ahora atrás, quizás volver a dejarme querer, olvidar la ceguera y apostar nuevamente a dar lo que por mucho tiempo me he negado... El temor a amar es una tarea que debo volver a retomar...

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